Hoy no se elige presidente en Estados Unidos, pero se decide cuánto poder le queda a Trump
Este martes se vota toda la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gubernaturas. Te explicamos qué está en juego, qué dicen las encuestas, a qué hora habrá resultados y por qué a México le toca de cerca.
Por Carpeta Abierta · · 10 min de lectura
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elecciones intermedias desde 1946 en las que el partido del presidente perdió escaños en la Cámara
Foto: Diliff (dominio público), vía Wikimedia Commons; en blanco y negro.
En Estados Unidos hay elecciones cada dos años. Las que caen a la mitad del periodo de un presidente se llaman intermedias, y la de hoy es una. No se elige presidente: Donald Trump sigue hasta enero de 2029. Lo que se elige es el Congreso que va a trabajar con él, o contra él, en sus últimos dos años.
Eso importa porque el Congreso es el que aprueba las leyes y el presupuesto, el que puede investigar al gobierno y el que confirma a jueces y secretarios. Hoy los republicanos controlan la Cámara de Representantes y el Senado. Si pierden alguna de las dos, Trump va a necesitar a los demócratas para casi todo lo que quiera aprobar.
Qué se vota hoy
Cámara de Representantes: los 435 escaños. Cada representante dura dos años, así que se renueva completa.
Senado: 35 de 100 escaños. Son 33 que tocan este año y dos elecciones especiales, en Florida y Ohio, para terminar los periodos de Marco Rubio y JD Vance, que dejaron el Senado para entrar al gobierno (270toWin). De esos 35, los republicanos tienen 22 y los demócratas 13 (Al Jazeera).
Gubernaturas: 36 de los 50 estados, 18 en manos de cada partido (Cook Political Report).
Consultas: 145 preguntas en las boletas de 40 estados, sobre aborto, impuestos, mapas electorales o quién puede votar (Ballotpedia).
Mucha gente ya votó. Al lunes iban más de 57 millones de votos anticipados, contra 46 millones en la intermedia de 2022, según el Election Lab de la Universidad de Florida citado por Reuters.
Cómo está hoy el Congreso
En la Cámara hay 218 republicanos, 214 demócratas, un independiente y dos lugares vacíos (Oficina del Clerk, al 2 de noviembre). Para tener mayoría se necesitan 218. El independiente es Kevin Kiley, de California, que dejó el Partido Republicano en marzo; por ahora vota con ellos para organizar la Cámara, pero ya dijo que el año que viene no lo hará (The Hill). Así que a los demócratas les faltan 4 escaños.
Ese número engaña un poco. Desde 2025, varios estados redibujaron sus distritos a mitad de la década, algo poco común. Texas, Florida, Ohio, Carolina del Norte, Tennessee, Luisiana y Alabama estrenan mapas que favorecen a los republicanos; California y Utah, a los demócratas. Sumando todo, los mapas nuevos le dan a los republicanos unos 9 escaños de ventaja de arranque (Ballotpedia; AP calculaba unos 10 en junio, vía PBS). Es decir, los demócratas tienen que ganar más distritos de los que sugiere ese «faltan 4».
En el Senado hay 53 republicanos y 47 del lado demócrata (45 demócratas y dos independientes que votan con ellos). Si quedan 50 a 50, desempata el vicepresidente, JD Vance, que es republicano. Por eso los demócratas necesitan llegar a 51: ganar 4 escaños más de los que tienen (Reuters).
4 y 4escaños que les faltan a los demócratas en la Cámara y en el Senado
Qué dicen las encuestas
Les va mejor a los demócratas. En la pregunta de por qué partido votarías para el Congreso, el promedio de Silver Bulletin los pone casi 9 puntos arriba (51.8 % contra 43 %), y el de RealClearPolitics da lo mismo. La aprobación de Trump está en 38 % en el promedio de Silver Bulletin; Reuters/Ipsos la midió en 32 % (Reuters).
Con eso, los modelos de pronóstico les dan a los demócratas más de 9 de cada 10 posibilidades de ganar la Cámara (96 % en Silver Bulletin, 93 % en The Economist). En el Senado la cosa está más pareja: entre 65 % (Decision Desk HQ) y alrededor de 80 % (Silver Bulletin) (NewsNation; The Conversation).
Dos cosas para leer bien esos números. Una: un pronóstico de 80 % no es una promesa; quiere decir que una de cada cinco veces pasa lo contrario. Y las encuestas ya se han equivocado: en 2016 y 2020 se quedaron cortas con los votos de Trump. Dos: la historia empuja hacia el mismo lado. Desde 1946, el partido del presidente perdió escaños en la Cámara en 18 de 20 intermedias; las únicas excepciones fueron 1998 y 2002 (Al Jazeera; The American Presidency Project). En la primera intermedia de Trump, en 2018, los republicanos perdieron unos 40.
Las contiendas que hay que ver
El Senado se va a decidir en un puñado de estados. El Cook Political Report, que califica cada contienda, tiene seis como empate técnico, y las seis las tienen hoy los republicanos (Cook, 2 de noviembre). Con lo que Cook ya les da como seguro o inclinado, a los demócratas les bastaría ganar tres de esas seis.
Texas: Ken Paxton (republicano, fiscal general del estado) contra James Talarico (demócrata, diputado local). John Cornyn, el senador actual, perdió la primaria. Los demócratas no ganan una elección estatal en Texas desde hace más de 30 años.
Ohio: Jon Husted (republicano, nombrado para ocupar el lugar de Vance) contra Sherrod Brown (demócrata, exsenador).
Maine: Susan Collins (republicana, lleva cinco periodos) contra Troy Jackson (demócrata).
Iowa: Ashley Hinson (republicana) contra Josh Turek (demócrata). Es la más cerrada de las encuestas finales.
Alaska: Dan Sullivan (republicano) contra Mary Peltola (demócrata, excongresista).
Kansas: Roger Marshall (republicano) contra Adam Hamilton (demócrata). Kansas no elige a un senador demócrata desde hace casi un siglo.
En las encuestas finales de The New York Times y el Siena College, los demócratas iban adelante en los seis, pero en Alaska e Iowa por menos que el margen de error (Siena). También hay que ver Michigan, el escaño demócrata más disputado, y Carolina del Norte, donde el exgobernador demócrata Roy Cooper va adelante para quitarles un lugar a los republicanos.
En las gubernaturas, las más reñidas según Cook son Georgia, Nevada y Kansas. Y en los estados de la frontera con México se elige gobernador en los cuatro: en Arizona, Katie Hobbs (demócrata) busca reelegirse contra Andy Biggs (republicano, apoyado por Trump); en Texas, Greg Abbott (republicano) va contra Gina Hinojosa (demócrata), en una contienda más cerrada de lo que se esperaba; en California, sin Gavin Newsom, compiten Xavier Becerra (demócrata) y Steve Hilton (republicano), y en Nuevo México, Deb Haaland (demócrata) y Gregg Hull (republicano) (270toWin).
Qué cambia según quién gane
Si los demócratas ganan la Cámara, pueden decidir qué se vota y qué no, citar a funcionarios a declarar, pedir documentos y abrir investigaciones. También tienen que estar de acuerdo con el presupuesto, así que Trump ya no podría aprobar su gasto sin negociar. Y pueden iniciar un juicio político con mayoría simple. Hakeem Jeffries, que sería el presidente de la Cámara, no lo ha prometido ni lo ha descartado (The Guardian). Pero quitar a un presidente requiere dos tercios del Senado, 67 votos, algo que ninguno de los dos partidos va a tener.
Si los demócratas ganan el Senado, podrían frenar o retrasar los nombramientos de Trump: secretarios, embajadores y jueces federales, incluidos los de la Suprema Corte.
Si los republicanos conservan las dos cámaras, Trump sigue con el Congreso a favor. Según Reuters, sus prioridades serían más recortes de impuestos, más gasto en defensa y más recortes a programas sociales.
Pase lo que pase, Trump conserva el veto, y para anularlo hacen falta dos tercios de las dos cámaras. Por eso, un Congreso de oposición sirve más para frenar e investigar que para aprobar sus propias leyes.
Por qué le importa a México
El gobierno de México no se mete. «No opinamos. Hoy es la elección, no nos corresponde opinar», dijo Claudia Sheinbaum en la mañanera; «vamos a respetar cualquiera que sea el resultado» (La Jornada). Pero varias de las cosas que más nos pegan pasan por el Congreso de Estados Unidos.
El T-MEC y los aranceles. El 1 de julio, Estados Unidos no aceptó extender el tratado por 16 años más. Desde entonces se revisa cada año, y la próxima revisión es el 1 de julio de 2027; si nadie lo renueva, vence en 2036 (Supply Chain Dive). Mientras, siguen los aranceles de 50 % al acero y al aluminio y de 25 % a los autos, aunque los que cumplen el T-MEC solo pagan por la parte que no se hizo en Estados Unidos (Servicio de Investigación del Congreso). Los aranceles los pone el presidente con poderes que le dio el Congreso. Pero cualquier cambio al T-MEC que modifique leyes de Estados Unidos necesita que el Congreso lo apruebe (CRS). Con una Cámara de oposición, ese voto se vuelve una negociación más. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, dijo que no espera que la política de aranceles cambie mucho por el resultado (La Razón).
Las remesas. Desde el 1 de enero se cobra un impuesto de 1 % a los envíos de dinero que se pagan en efectivo, con money order o con cheque de caja. Si el dinero sale de una cuenta de banco o se paga con una tarjeta de Estados Unidos, no se cobra (Federal Register). Es ley, así que quitarlo necesitaría otra ley, y Trump la podría vetar. De enero a septiembre llegaron 47,164 millones de dólares en remesas, 2.1 % más que el año pasado, según el Banco de México (EFE, vía Infobae).
La migración. El dinero para deportar ya está aprobado: unos 240 mil millones de dólares para migración y frontera, en dos leyes, disponibles hasta 2029 (American Immigration Council). Por eso Brookings no espera un cambio grande en lo que hace ICE aunque ganen los demócratas; lo que sí podrían hacer es investigar y vigilar (Brookings). Entre enero de 2025 y julio de 2026 hubo unas 980 mil deportaciones, según el Migration Policy Institute (MPI).
La seguridad. Estados Unidos declaró terroristas a seis cárteles mexicanos en 2025, y Trump repitió en octubre que «los cárteles dirigen México» (El Economista). El Congreso no ha autorizado usar la fuerza militar contra ellos; una propuesta para hacerlo sigue atorada en comisión desde marzo de 2025 (Congress.gov). Con mayoría, la oposición podría aprobar resoluciones para frenar una acción militar, aunque Trump también las puede vetar.
Los votantes latinos. Este año pueden votar 39 millones de latinos, el 16 % del electorado (Pew). En 2024 se dividieron casi a la mitad: 51 % votó por Kamala Harris y 48 % por Trump. Ahora, en la encuesta de Pew, los demócratas les ganan 51 % a 24 % entre los latinos registrados, y solo 24 % aprueba a Trump; en febrero de 2025 era 38 % (Pew).
Y hay nombres conocidos en la boleta. En el distrito 6 de Arizona, en la frontera con Sonora, el republicano Juan Ciscomani, nacido en Hermosillo, busca reelegirse contra la demócrata JoAnna Mendoza (Ballotpedia). En California, Xavier Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos, va adelante para gobernador (El Financiero).
A qué hora habrá resultados
Las casillas cierran a distintas horas, porque Estados Unidos tiene varios husos horarios. Estas son las horas de hoy, en Sonora y en la Ciudad de México (The Guardian; la conversión es nuestra):
4:00 p. m. en Sonora (5:00 p. m. en CDMX): Indiana y Kentucky, las primeras.
5:00 p. m. (6:00 p. m.): Georgia, casi toda Florida, Virginia y Carolina del Sur.
5:30 p. m. (6:30 p. m.): Carolina del Norte y Ohio.
6:00 p. m. (7:00 p. m.): Pensilvania, Maine y casi todo Michigan, Texas y Kansas.
7:00 p. m. (8:00 p. m.): Arizona, Iowa, Wisconsin, Nueva York y Nuevo México.
9:00 p. m. (10:00 p. m.): California, Oregón y Washington.
10:00 p. m. (11:00 p. m.): Alaska y Hawái, las últimas.
Que cierren las casillas no quiere decir que ya se sepa quién ganó. En 2022, la agencia AP pudo dar por ganado el Senado cuatro días después de la elección, y la Cámara, ocho días después (AP vía PBS). California cuenta despacio porque recibe millones de votos por correo. En Alaska, si nadie pasa de la mitad, el conteo con voto preferencial es hasta el 18 de noviembre (PBS). Y en Georgia y Mississippi, si ningún candidato al Senado pasa del 50 %, hay segunda vuelta el 1 de diciembre (Congress Countdown).
El Congreso nuevo entra el 3 de enero de 2027. Hasta entonces sigue el actual, con mayoría republicana, y todavía le falta aprobar el presupuesto para que el gobierno no se quede sin dinero.
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